miércoles, 29 de octubre de 2014

Diferencias entre el cristianismo y el islamismo

Entre las religiones monoteístas está el Islam, fundada por Mahoma, que cree en un dios distinto al Dios del Cristianismo, y tampoco cree que Jesucristo es Dios, sino un profeta inferior a Mahoma. 
Es cierto que en el Islam se adora a un único Dios, pero no a el único Dios del Cristianismo. 
El dios del Islam no es el Dios Amor del Cristianismo, origen de todo amor, que ama a los seres humanos independientemente de si le aman o no. Según el Corán, el dios del Islam ama condicionalmente: ama a quien lo ama y lo siga, y no ama a quien no lo ame. “En verdad Alá es enemigo de los incrédulos. Alá ama a los benefacientes”. “En verdad, Alá no ama a los infractores”. 
El Dios Amor perdona a todo aquél que se arrepienta. El Dios del Islam es selectivo, pues escoge a quien perdonar: “¿Por ventura no sabes que Alá, suyo es el reino de los cielos y de la tierra, que castiga a quien quiere y perdona a quien quiere?”. 
El Dios Amor del Cristianismo ama a todos y nos ordena amar a todos, pero el Dios del Islam es excluyente: “No toméis a los judíos y a los cristianos por amigos. Algunos de ellos son amigos de los otros, y quien de vosotros se amista con ellos, ciertamente es de ellos. En verdad, Alá no encamina al pueblo de los inicuos”. 
Lo interesante es observar de dónde proviene el Corán. 
Según cuenta Mahoma, se encontraba él meditando en una cueva en las afueras de Mecca, en el año 610, y, según dice, se le presentó el “ángel Gabriel” con un mensaje para toda la humanidad, el cual le fue revelando a lo largo de 20 años. 
Lo curioso es que le revela que Cristo no es Dios, que María -a quien el Angel Gabriel había anunciado 610 años antes que sería la “Madre de Dios” y de hecho lo es- es sólo madre de “un profeta”. 
Al Islam se le suele considerar como una de las tres grandes religiones monoteístas. Pero veamos lo que nos dice un conocido historiador católico del siglo **, Hillaire Belloc. En su libro “Las Grandes Herejías”, escrito en 1938, incluye al Islam como una herejía y lo descarta como religión. 
En realidad se considera “herejía” la negación o duda de una verdad de la fe, hecha por un bautizado. Y Mahoma no era bautizado. Pero este autor insiste en que el Islam comenzó como una herejía y no como una nueva religión. “No era pagano en contraste con la Iglesia ... Fue una perversión de la doctrina Cristiana. Su vitalidad y su permanencia le dio pronto la apariencia de una nueva religión, pero los contemporáneos de su surgimiento lo vieron como lo que fue: no una negación, sino una adaptación y un mal uso de la cosa Cristiana”.


 




Trabajo realizado por: Cristina Corredor y Virginia Hernandez 

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